The one way.

Los flujos de razonamiento me están llevando siempre a la misma respuesta.

¿Quiere evitar sufrimiento presente y futuro? Sólo hay una opción.
¿Quiere anular la posibilidad de arrepentimiento? Sólo hay una opción.
¿Quiere descansar y huir de un mundo desalmado? Sólo hay una opción.
¿Quiere dejar de sentir la soledad de todo momento? Sólo hay una opción.

Sólo una.


Una.

Origen.

No hacen lo que dicen, nunca. Dicen que sí, a pesar de plantarle en la cara que no. Entonces recuerdo la frase del blog de Morgan -que ni siquiera me conoce-, "I lied, So what", y me invade la tristeza.

Null.

No sé qué decir.

Hacia atrás.

Worse than reality.

Así nomás, hay que intentar seguir adelante.

Inferior.

En mí no existe eso de superar una situación. No hay nada que superar, porque hago de mí cada instante importante y lo recuerdo siempre, con alegría, con pena, con esperanza, con desesperacaión. No hay momento alguno de mi vida que haya superado. Estoy anclado a momentos de mi vida, porque ellos forman lo que soy, para bien o para mal, más para mal que bien.

¿Si hay una motivación especial para dejar esto por escrito?
Karina, Eleazar, Elba.

Principalmente.

Léxico.

Hay cosas que no entiendo, hay cosas que no entiendo por qué son así y hay cosas que no entiendo por qué no son de otra manera. Quizás ésa sea la verdadera causa de tantos temores. Lo indescifrable, lo inprevisible, lo que no puedo entender, lo que no sé.

Me da miedo amar, porque amar es distinto para cada persona, y tiene simplemente otra definición para mí. No entiendo qué es amar sino amar. Querer no es lo mismo. Querer es querer, infantil, egoísta.

Amar es dar todo por la felicidad de alguien. Si sale de paso la felicidad propia, bien, pero eso no es amar, claro, al menos que se ame a uno mismo. ¿Puede uno amar sin amarse a uno mismo? Si no, sería muy injusto, y mi vida, un absurdo.

Amar en silencio: mi especialidad.

Espíritu en hielo.

Ayer tuve una clase de Laboratorio de Procesos Industriales (LPI), para la cual viajo a Valparaíso, en donde cuentan con el equipo industrial adecuado para demostraciones y trabajos prácticos. En la sesión de ayer, tuvimos el módulo correspondiente a Ciencias de Materiales, y vimos temas como la dureza y ductilidad de metales. Nos explicaron qué es el tratamiento térmico y cómo servía para cambiar las propiedades de los metales. Aprendimos en la práctica lo que era la normalización, el recocimiento, el revenido y el templado. Respecto a este último, me vino a la mente la extraña coincidencia: el templado se produce cuando un metal se calienta más allá de su punto crítico, y luego se enfría bruscamente. El resultado es un metal extremadamente duro, pero a su vez extremadamente frágil.

Y con eso, me parecen evidentes las cuerdas que nos unen al mundo, y cómo no sólo todo lo que somos y hacemos, sino cómo lo hacemos y qué recibimos, repercute inevitablemente en la calidad final, en cuanto a dureza y fragilidad, de nuestras propias almas.

Un revenido no vendría mal.