El escorpión asomó parte de su coraza al exterior. Había sol brillante, intenso, quemante. Tenía protección, se confió. La piedra quedó atrás y adelante se abrieron nuevos caminos. Esto es bueno, pensó, un suspiro de alivio y luego emprendió marcha atrás. La piedra querida aún estaba ahí, la oscuridad y humedad le esperaban pacientemente.
Fue bueno, pensó. Y todo volvió a ser como siempre, todo salvo su miedo al sol.
Gracias, pensó, y sintió; gracias.
Fue bueno, pensó. Y todo volvió a ser como siempre, todo salvo su miedo al sol.
Gracias, pensó, y sintió; gracias.
