Scorpio's Journal: 2nd entry.

El escorpión asomó parte de su coraza al exterior. Había sol brillante, intenso, quemante. Tenía protección, se confió. La piedra quedó atrás y adelante se abrieron nuevos caminos. Esto es bueno, pensó, un suspiro de alivio y luego emprendió marcha atrás. La piedra querida aún estaba ahí, la oscuridad y humedad le esperaban pacientemente.

Fue bueno, pensó. Y todo volvió a ser como siempre, todo salvo su miedo al sol.
Gracias, pensó, y sintió; gracias.

Heartbreak!: Epilogue.

Una luz de esperanza ha sido apagada, quizás la última para resolver el enigma del primer error. Pero la vida continúa, atropellando a cualquiera que quiera volver al pasado, pisoteándolo y dejándole atrás. Y nadie vuelve la vista; si lo hacen, terminarán de la misma trágica forma.

Plegaria.

Oh, afortunado, deja prepararte el camino para que triunfes, para que goces y seas feliz. Deja ser el eslabón que te una con tu próspero destino. Deja que sangre, para sacar el veneno de mí, purificarme y comprender al que sufre.

No hay tiempo para más, oh afortunado. Deja que tropiece, para que puedas caminar sobre mí. Deja que muera, para que vivas con mi carne. Deja que te odie, para que crezca con tu amor. Deja que llore, para seguir odiándote.

Piérdete, oh afortunado, para que nosotros los perdidos encuentren su camino, tu camino, hacia la felicidad.

Un abrazo...

Deja que sufra, para seguir teniendo esperanza.

Scorpio's Journal: 1st entry.

No importa qué tan cercano de la quemante luz del día llegue a estar, el escorpión siempre se protege tras la húmeda piedra. Salir de ahí le convierte en presa fácil, o peor... convierte a quien está allá afuera en su víctima. No importa si es depredador, presa o un simple animal curioso. Ninguno es capaz de soportar el veneno del aguijón protector. Ese aguijón que le cuida, ese aguijón que le mantiene hambriento, ese aguijón que le mantiene único tras la húmeda piedra.

Pero el escorpión sobrevive. Después de todo, es el único que sobrevive al quemante sol.

Árbol solitario.


Y así un árbol se mantiene de pie, solitario, cerca del mar. Los caídos alejados, estacionarios, se pudren por el sol y la humedad, jugando y creando vida, esperando que la tormenta llegue, para iniciar su viaje infinito a Zurvan, por el mar de los sueños, despreocupados todos ellos por el ir y venir del tiempo. Pero las raíces del árbol solitario se aferrarán a la arena, como sea, para mantenerse de pie tras la tormenta; y será el único después de pasada ésta. Ya no habrán más árboles, no habrá más vida. Vivirá entonces, y morirá, su propia y eterna soledad.