Hay cosas que no entiendo, hay cosas que no entiendo por qué son así y hay cosas que no entiendo por qué no son de otra manera. Quizás ésa sea la verdadera causa de tantos temores. Lo indescifrable, lo inprevisible, lo que no puedo entender, lo que no sé.
Me da miedo amar, porque amar es distinto para cada persona, y tiene simplemente otra definición para mí. No entiendo qué es amar sino amar. Querer no es lo mismo. Querer es querer, infantil, egoísta.
Amar es dar todo por la felicidad de alguien. Si sale de paso la felicidad propia, bien, pero eso no es amar, claro, al menos que se ame a uno mismo. ¿Puede uno amar sin amarse a uno mismo? Si no, sería muy injusto, y mi vida, un absurdo.
Amar en silencio: mi especialidad.
Espíritu en hielo.
Ayer tuve una clase de Laboratorio de Procesos Industriales (LPI), para la cual viajo a Valparaíso, en donde cuentan con el equipo industrial adecuado para demostraciones y trabajos prácticos. En la sesión de ayer, tuvimos el módulo correspondiente a Ciencias de Materiales, y vimos temas como la dureza y ductilidad de metales. Nos explicaron qué es el tratamiento térmico y cómo servía para cambiar las propiedades de los metales. Aprendimos en la práctica lo que era la normalización, el recocimiento, el revenido y el templado. Respecto a este último, me vino a la mente la extraña coincidencia: el templado se produce cuando un metal se calienta más allá de su punto crítico, y luego se enfría bruscamente. El resultado es un metal extremadamente duro, pero a su vez extremadamente frágil.
Y con eso, me parecen evidentes las cuerdas que nos unen al mundo, y cómo no sólo todo lo que somos y hacemos, sino cómo lo hacemos y qué recibimos, repercute inevitablemente en la calidad final, en cuanto a dureza y fragilidad, de nuestras propias almas.
Un revenido no vendría mal.
Y con eso, me parecen evidentes las cuerdas que nos unen al mundo, y cómo no sólo todo lo que somos y hacemos, sino cómo lo hacemos y qué recibimos, repercute inevitablemente en la calidad final, en cuanto a dureza y fragilidad, de nuestras propias almas.
Un revenido no vendría mal.
Farewell.
Hoy una persona importante me ha abandonado en el lento y tortuoso andar a la completa soledad. Lo peor de todo es que fue la persona que creí que sería la última. De todas formas, gracias por compartir parte de tu vida conmigo.
Subscribe to:
Comments (Atom)