Tangled up.

Sé qué quiero decir, pero no sé cómo. Me ha tenido complicado, enredado, el cómo pararme frente a los demás sin sentir un grado de vergüenza. Es que me veo perdido, habiendo extraviado el camino que había iniciado a principio de año. El horizonte se me hizo hostil, al ir conociendo a más personas. Todo ese potencial de oportunidades que en un inicio existió se va disipando cada día, haciéndose intolerable ya a estas alturas. Los sueños, los cuentos, las maravillosas historias que la imaginación era capaz de concebir se van desvaneciendo a medida que las realidades comienzan a ser divisadas tras la bruma de la ignorancia, esas realidades brutales, que rompen el alma como un palito de fósforo.

Soy sincero al decir que la parte estudio de la universidad nunca me ha significado gran cosa. Mis deseos van por otra parte, por el entusiasmo de compartir ideas, compartir sueños, compartir vida... o simplemente compartir. La cruel realidad es otra, por supuesto. Un Marcelo que se transformó en Pascal sin siquiera darse cuenta, un sistema que le enmascaró en contra de su voluntad y lo encadenó a lo que desde siempre ha intentado dejar de ser. La historia real, la que me convirtió sólo en una fuente de conocimiento y ayuda.

Esto no es de por sí malo. Me gusta ayudar y si sé algo lo comparto, ayudo en lo que pueda, incluso sacrificando parte de mí. Pero cuando mi función se limita a sólo eso, duele. Duele ver que cada vez que abro el msn sólo me lleguen preguntas de alguna materia en la universidad. Duele que cuando recibo un mail de un compañero sólo sea con un proyecto de programación adjuntado, sin siquiera un 'cómo estás?'. Duele que en la universidad simplemente sea el que sabe un ejercicio y nada más.

Pero eso ha cambiado. Inconscientemente he repetido lo que inconscientemente he hecho en enseñanza media y en bachillerato en la Chile: cambiar todo esto. No ser más sólo el tipo de la materia. Intentar acercarme más a mis compañeros, hacer cosas que antes no hacía. Aparecieron el pin-pon y el ajedrez. Conocí a más personas, que en todo el semestre anterior no había conocido, quise ser hábil en lo que hacía, y de un modo fui lográndolo un poco. Todo comenzaba a cambiar, ya no era el mismo del semestre anterior.

Es aquí donde vienen las repercusiones. Me volví menos estudioso. Muchas horas que usaba para estudiar ahora las usaba para estar con más personas. Dejé de quedarme en la universidad para estudiar por irme en la micro con compañeros y compartir un poco más, dejé de ir a algunas clases para que mis horarios coincidieran con otros. La consecuencia final: mi rendimiento en este semestre se está yendo al averno. Sacrifiqué lo principal en la universidad para intentar ser alguien más completo, ser una persona de la cual otros pudieran confiar y poder compartir de verdad, al menos habría ganado algo de todo.

Pero la cruel realidad cae de nuevo, y destruye toda ilusión. No soy una persona importante, no tengo un grupo, soy el aderezo cuando algo falta y hay veces en que ni siquiera soy considerado. Puedo llegar como puedo no llegar, la historia no se ve alterada, pierdo peso y cuando fracase muy pocos, si es que, se enterarán. La historia seguramente se repetirá y así todo terminará. No hay esperanza que se mantenga en pie y perdure.

Soy sincero también al decir que tengo miedo.

Scorpio's Journal: 3rd entry.

Se ha malentendido todo, y aquello puede costar demasiado caro. El escorpión ahora está a la intemperie, indefenso, recibiendo quemantes heridas de un despiadado sol, que se aprovecha del caos y la confusión. Adolorido, intenta buscar refugio, pero a la vista no hay más que tierra y carroñeros esperando que caiga sin energías. La desesperación es grande, y comienza a moverse, mas a cada paso de sus ocho patas es interceptado por feroces dientes que esperan romper la gloriosa armadura que se esfuerza por protegerle. Pasan largos segundos, minutos, horas. El escorpión al fin sucumbe y agotado luego de tanto buscar sin resultados un lugar para mantenerse a salvo, decide permanecer inmóvil, cubierto con sus propias tenazas y con el aguijón atento. Ya no hay un camino que seguir.

Pero al menos solo no caerá.