Sí, pude haber insistido. Pude haber infringido mi propio código sólo para saludar, para escribirle a ella "¡Feliz cumpleaños!" un año más. Pero qué gano yo con ello; qué gana ella con ello. "Nada". La respuesta es simple y lo que debía hacer era sólo una cosa: guardar silencio, y dejarla finalmente en paz. Así no la arrastraré al abismo conmigo, nunca más.
"Por favor bórrame de tus contactos, y no me envíes más correos."
Tus deseos son mis órdenes. Eres libre de vivir feliz.
Adiós.
"Por favor bórrame de tus contactos, y no me envíes más correos."
Tus deseos son mis órdenes. Eres libre de vivir feliz.
Adiós.
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