No sé qué decir.
Hacia atrás.
Inferior.
En mí no existe eso de superar una situación. No hay nada que superar, porque hago de mí cada instante importante y lo recuerdo siempre, con alegría, con pena, con esperanza, con desesperacaión. No hay momento alguno de mi vida que haya superado. Estoy anclado a momentos de mi vida, porque ellos forman lo que soy, para bien o para mal, más para mal que bien.
¿Si hay una motivación especial para dejar esto por escrito?
Karina, Eleazar, Elba.
Principalmente.
¿Si hay una motivación especial para dejar esto por escrito?
Karina, Eleazar, Elba.
Principalmente.
Léxico.
Hay cosas que no entiendo, hay cosas que no entiendo por qué son así y hay cosas que no entiendo por qué no son de otra manera. Quizás ésa sea la verdadera causa de tantos temores. Lo indescifrable, lo inprevisible, lo que no puedo entender, lo que no sé.
Me da miedo amar, porque amar es distinto para cada persona, y tiene simplemente otra definición para mí. No entiendo qué es amar sino amar. Querer no es lo mismo. Querer es querer, infantil, egoísta.
Amar es dar todo por la felicidad de alguien. Si sale de paso la felicidad propia, bien, pero eso no es amar, claro, al menos que se ame a uno mismo. ¿Puede uno amar sin amarse a uno mismo? Si no, sería muy injusto, y mi vida, un absurdo.
Amar en silencio: mi especialidad.
Me da miedo amar, porque amar es distinto para cada persona, y tiene simplemente otra definición para mí. No entiendo qué es amar sino amar. Querer no es lo mismo. Querer es querer, infantil, egoísta.
Amar es dar todo por la felicidad de alguien. Si sale de paso la felicidad propia, bien, pero eso no es amar, claro, al menos que se ame a uno mismo. ¿Puede uno amar sin amarse a uno mismo? Si no, sería muy injusto, y mi vida, un absurdo.
Amar en silencio: mi especialidad.
Espíritu en hielo.
Ayer tuve una clase de Laboratorio de Procesos Industriales (LPI), para la cual viajo a Valparaíso, en donde cuentan con el equipo industrial adecuado para demostraciones y trabajos prácticos. En la sesión de ayer, tuvimos el módulo correspondiente a Ciencias de Materiales, y vimos temas como la dureza y ductilidad de metales. Nos explicaron qué es el tratamiento térmico y cómo servía para cambiar las propiedades de los metales. Aprendimos en la práctica lo que era la normalización, el recocimiento, el revenido y el templado. Respecto a este último, me vino a la mente la extraña coincidencia: el templado se produce cuando un metal se calienta más allá de su punto crítico, y luego se enfría bruscamente. El resultado es un metal extremadamente duro, pero a su vez extremadamente frágil.
Y con eso, me parecen evidentes las cuerdas que nos unen al mundo, y cómo no sólo todo lo que somos y hacemos, sino cómo lo hacemos y qué recibimos, repercute inevitablemente en la calidad final, en cuanto a dureza y fragilidad, de nuestras propias almas.
Un revenido no vendría mal.
Y con eso, me parecen evidentes las cuerdas que nos unen al mundo, y cómo no sólo todo lo que somos y hacemos, sino cómo lo hacemos y qué recibimos, repercute inevitablemente en la calidad final, en cuanto a dureza y fragilidad, de nuestras propias almas.
Un revenido no vendría mal.
Farewell.
Hoy una persona importante me ha abandonado en el lento y tortuoso andar a la completa soledad. Lo peor de todo es que fue la persona que creí que sería la última. De todas formas, gracias por compartir parte de tu vida conmigo.
Mensajes escolares de búsqueda-de-aprobación.
"Cuando abandonabas tu casa para ir al colegio, entrabas en una institución especialmente diseñada para inculcar a los niños el comportamiento y el pensamiento adecuado para lograr la aprobación de los demás. Pide permiso para todo. No te bases nunca en tu propio juicio. Pídele permiso a la maestra para ir al lavabo. Siéntate en la silla señalada. No te levantes si no quieres incurrir en una sanción. Todo estaba orientado hacia un control ejercido por los demás. En vez de enseñarte a pensar, te estaban enseñando a no pensar por ti mismo. Dobla tu papel formando dieciséis cuadrados y no escribas en los márgenes. Estudia los capítulos uno y dos esta tarde. Estudia la ortografía de estas palabras. Dibuja así. Lee esto. Te enseñaron a ser obediente. Y en caso de duda, a consultar a tu maestra. Si incurrías en el enfado de la maestra o, peor aún, del director, tenías que sentirte culpable durante meses, o al menos era eso lo que se esperaba de ti. Tu libreta de calificaciones era un mensaje para tus padres para comunicarles el grado de aprobación que habías alcanzado.
Si lees la declaración de los postulados de tu colegio, que sin duda fueron escritos bajo la presión de un grupo de supervisores y pedagogos oficiales, dirá sin duda algo parecido a lo que sigue:
Nosotros, los fundadores de ese colegio, creemos que la educación y desarrollo total de todos y de cada uno de los alumnos. El currículum ha sido diseñado de manera que pueda responder a las necesidades individuales de todos los alumnos de nuestro colegio. Tratamos de conseguir, y apoyamos todos los esfuerzos que van dirigidos en esa dirección, el desarrollo individual y la puesta al día, de nuestro cuerpo estudiantil... etc.
¿Cuántos colegios o profesores se atreven a poner en acción estas palabras? Cualquier alumno que empieza a mostrar señales de ponerse al día y de tener un verdadero control de sí mismo es puesto rápidamente en su lugar... Los alumnos independientes, seguros de sí mismos, llenos de amor a sí mismos, poco susceptibles a la culpa o preocupación, son sistemáticamente considerados como problemas y como alborotadores.
Los colegios no son eficaces para tratar con niños que dan muestras de un pensamiento independiente. En la mayoría de colegios, la búsqueda-de-aprobación es el camino del éxito. Los viejos clichés del «mimado de la maestra» o «lameculo» se han convertido en clichés con razón. Existen y funcionan. Si logras el aplauso de los profesores, te comportas de la manera que ellos te han enseñado, estudias el programa que te han puesto por delante, saldrás triunfante. Peor aún, también saldrás con una fuerte necesidad de aprobación, puesto que habrán logrado desalentar todos tus impulsos para actuar por ti mismo y con confianza en ti mismo.
Por lo general, cuando llega a la escuela secundaria el alumno ya ha aprendido la lección. Ante la pregunta de su consejero sobre las materias que le gustaría estudiar en la secundaria, contesta con un «No sé. Dígame usted lo que necesito». En la secundaria le costará decidirse por los estudios que querrá hacer y se sentirá mucho más cómodo cuando las decisiones las toma un tercero. En el aula, aprenderá a no dudar de lo que le enseñan. Aprenderá a escribir una tesis correctamente y a interpretar a Hamlet. Aprenderá a escribir disertaciones basadas no en su propio juicio y sus propias opiniones sino en citas y referencias que apoyarán todo lo que él diga. Y si no aprende estas cosas, será castigado con malas notas (y con la desaprobación del maestro). Y al tiempo de graduarse, se dará cuenta de que le cuesta tomar por sí mismo cualquier decisión ya que durante doce años le han enseñado cómo pensar y lo que debe pensar. Ha sido alimentado con una dieta sólida de consúltalo-con-el-maestro y ahora el día de su graduación se da cuenta de que es incapaz de pensar por sí mismo. Así es que suspira por la aprobación de los demás y aprende que el logro de esta aprobación es quivalente al triunfo y a la felicidad.
En la universidad se repite el mismo esquema de adoctrinamiento. Escriba dos disertaciones mensuales; use el formato apropiado; use una distancia de 16 y 84 para los márgenes; no se olvide que deben ser escritas a máquina; no se olvide de la introducción, el cuerpo y la conclusión; estudie estos capítulos... La gran línea de montaje. Sométase; complazca a los profesores y le irá bien. Cuando finalmente el estudiante se inscribe en un seminario en el que el profesor dice: «Este semestre podéis estudiar lo que queráis dentro del campo de vuestros intereses. Yo os ayudaré a escoger lo que os conviene dentro del tema de vuestro interés, pero se trata de vuestra educación y podéis hacer con ella lo que os plazca. Yo os ayudaré todo lo que pueda». Cunde el pánico. «Pero ¿cuántas disertaciones tendremos que hacer?» «¿Cuándo tenemos que entregarlas?» «¿Quiere que las escribamos a máquina?» «¿Qué libros tendremos que leer?» «¿Cuántos exámees habrá que pasar?» «¿Qué tipo de preguntas?» «¿De cuántas páginas de extensión tienen que ser las disertaciones?» «¿Dónde ponemos los márgenes?» «¿Tendré que venir a clase todos los días?»
Éstas son preguntas típicas de quienes buscan la aprobación de los demás y no pueden causar la menor sorpresa si consideramos los métodos educativos que acabamos de examinar. Se ha entrenado al alumno a que todo lo haga para otra persona, para complacer al profesor, para estar a la altura de las normas y expectativas de otras personas. Sus preguntas son el resultado de un sistema que demanda la búsqueda-de-aprobación para poder sobrevivir en él. El alumno tiene miedo a pensar por sí mismo. Es mucho más fácil y seguro hacer lo que otra persona espera de nosotros."
-- "Tus zonas erróneas" de Wayne W. Dyer, capítulo 3, páginas 84-87.
Si lees la declaración de los postulados de tu colegio, que sin duda fueron escritos bajo la presión de un grupo de supervisores y pedagogos oficiales, dirá sin duda algo parecido a lo que sigue:
Nosotros, los fundadores de ese colegio, creemos que la educación y desarrollo total de todos y de cada uno de los alumnos. El currículum ha sido diseñado de manera que pueda responder a las necesidades individuales de todos los alumnos de nuestro colegio. Tratamos de conseguir, y apoyamos todos los esfuerzos que van dirigidos en esa dirección, el desarrollo individual y la puesta al día, de nuestro cuerpo estudiantil... etc.
¿Cuántos colegios o profesores se atreven a poner en acción estas palabras? Cualquier alumno que empieza a mostrar señales de ponerse al día y de tener un verdadero control de sí mismo es puesto rápidamente en su lugar... Los alumnos independientes, seguros de sí mismos, llenos de amor a sí mismos, poco susceptibles a la culpa o preocupación, son sistemáticamente considerados como problemas y como alborotadores.
Los colegios no son eficaces para tratar con niños que dan muestras de un pensamiento independiente. En la mayoría de colegios, la búsqueda-de-aprobación es el camino del éxito. Los viejos clichés del «mimado de la maestra» o «lameculo» se han convertido en clichés con razón. Existen y funcionan. Si logras el aplauso de los profesores, te comportas de la manera que ellos te han enseñado, estudias el programa que te han puesto por delante, saldrás triunfante. Peor aún, también saldrás con una fuerte necesidad de aprobación, puesto que habrán logrado desalentar todos tus impulsos para actuar por ti mismo y con confianza en ti mismo.
Por lo general, cuando llega a la escuela secundaria el alumno ya ha aprendido la lección. Ante la pregunta de su consejero sobre las materias que le gustaría estudiar en la secundaria, contesta con un «No sé. Dígame usted lo que necesito». En la secundaria le costará decidirse por los estudios que querrá hacer y se sentirá mucho más cómodo cuando las decisiones las toma un tercero. En el aula, aprenderá a no dudar de lo que le enseñan. Aprenderá a escribir una tesis correctamente y a interpretar a Hamlet. Aprenderá a escribir disertaciones basadas no en su propio juicio y sus propias opiniones sino en citas y referencias que apoyarán todo lo que él diga. Y si no aprende estas cosas, será castigado con malas notas (y con la desaprobación del maestro). Y al tiempo de graduarse, se dará cuenta de que le cuesta tomar por sí mismo cualquier decisión ya que durante doce años le han enseñado cómo pensar y lo que debe pensar. Ha sido alimentado con una dieta sólida de consúltalo-con-el-maestro y ahora el día de su graduación se da cuenta de que es incapaz de pensar por sí mismo. Así es que suspira por la aprobación de los demás y aprende que el logro de esta aprobación es quivalente al triunfo y a la felicidad.
En la universidad se repite el mismo esquema de adoctrinamiento. Escriba dos disertaciones mensuales; use el formato apropiado; use una distancia de 16 y 84 para los márgenes; no se olvide que deben ser escritas a máquina; no se olvide de la introducción, el cuerpo y la conclusión; estudie estos capítulos... La gran línea de montaje. Sométase; complazca a los profesores y le irá bien. Cuando finalmente el estudiante se inscribe en un seminario en el que el profesor dice: «Este semestre podéis estudiar lo que queráis dentro del campo de vuestros intereses. Yo os ayudaré a escoger lo que os conviene dentro del tema de vuestro interés, pero se trata de vuestra educación y podéis hacer con ella lo que os plazca. Yo os ayudaré todo lo que pueda». Cunde el pánico. «Pero ¿cuántas disertaciones tendremos que hacer?» «¿Cuándo tenemos que entregarlas?» «¿Quiere que las escribamos a máquina?» «¿Qué libros tendremos que leer?» «¿Cuántos exámees habrá que pasar?» «¿Qué tipo de preguntas?» «¿De cuántas páginas de extensión tienen que ser las disertaciones?» «¿Dónde ponemos los márgenes?» «¿Tendré que venir a clase todos los días?»
Éstas son preguntas típicas de quienes buscan la aprobación de los demás y no pueden causar la menor sorpresa si consideramos los métodos educativos que acabamos de examinar. Se ha entrenado al alumno a que todo lo haga para otra persona, para complacer al profesor, para estar a la altura de las normas y expectativas de otras personas. Sus preguntas son el resultado de un sistema que demanda la búsqueda-de-aprobación para poder sobrevivir en él. El alumno tiene miedo a pensar por sí mismo. Es mucho más fácil y seguro hacer lo que otra persona espera de nosotros."
Ruptura.
Tiempo ha pasado desde la última actualización. Quizás más tiempo del necesario, quizás menos. Al menos, tengo claro una cosa. Quiero hacer cosas... con alguien o en compañía, tranquilo o en paz, feliz o contento.
Son las opciones que quiero tener.
Son las opciones que quiero tener.
Tus deseos son mis órdenes.
Sí, pude haber insistido. Pude haber infringido mi propio código sólo para saludar, para escribirle a ella "¡Feliz cumpleaños!" un año más. Pero qué gano yo con ello; qué gana ella con ello. "Nada". La respuesta es simple y lo que debía hacer era sólo una cosa: guardar silencio, y dejarla finalmente en paz. Así no la arrastraré al abismo conmigo, nunca más.
"Por favor bórrame de tus contactos, y no me envíes más correos."
Tus deseos son mis órdenes. Eres libre de vivir feliz.
Adiós.
"Por favor bórrame de tus contactos, y no me envíes más correos."
Tus deseos son mis órdenes. Eres libre de vivir feliz.
Adiós.
Opaco.
Es verdad. He ido perdiendo mis energías. He ido abandonando algunas esperanzas. He ido comprendiendo faltas y olvidando rencores. He ido dejando de ser yo. ¿Bien, mal? Depende de quien mire, de cómo mire y de cuándo mire. La mirada de las personas cambia cuando ya están mejor, y lo admirable se vuelve repudiable con una facilidad que me asusta.
Desconfianza. La dama que actúa irregular e impredecible, que me convence de su presencia y me separa de quien quiero cuando jamás me había sentido más cerca. Tantas veces me ha pasado que en la formalidad me hallan frío, difícil de tratar e incluso antipático. Respeto es sinónimo de desconfianza para muchos. No hablar de mí es desconfianza para todos. Pero... pero... no escuchan, eso es.
Solo. Ésa es la palabra exacta. Siempre me dan vueltas las palabras de Mako y cuando pienso en ellas y las pongo en mi caso, me doy cuenta que al menos en este caso son erradas. No se trata de querer, sino de saber. Nadie quiere estar solo, sólo que algunos como yo simplemente no saben estar de otra forma. Y lamentablemente, allá afuera no hay muchas personas dispuestas a ayudar.
Filo. Para variar me gusta una niña en mi universidad, y ni siquiera sé su nombre. Perderé mi tiempo viéndola desde lejos, con al menos treinta personas entre nosotros, procurando que ella jamás sospeche siquiera de mi existencia. Una forma extraña de amar, pero ya lo he dicho, es la única forma que conozco.
Desconfianza. La dama que actúa irregular e impredecible, que me convence de su presencia y me separa de quien quiero cuando jamás me había sentido más cerca. Tantas veces me ha pasado que en la formalidad me hallan frío, difícil de tratar e incluso antipático. Respeto es sinónimo de desconfianza para muchos. No hablar de mí es desconfianza para todos. Pero... pero... no escuchan, eso es.
Solo. Ésa es la palabra exacta. Siempre me dan vueltas las palabras de Mako y cuando pienso en ellas y las pongo en mi caso, me doy cuenta que al menos en este caso son erradas. No se trata de querer, sino de saber. Nadie quiere estar solo, sólo que algunos como yo simplemente no saben estar de otra forma. Y lamentablemente, allá afuera no hay muchas personas dispuestas a ayudar.
Filo. Para variar me gusta una niña en mi universidad, y ni siquiera sé su nombre. Perderé mi tiempo viéndola desde lejos, con al menos treinta personas entre nosotros, procurando que ella jamás sospeche siquiera de mi existencia. Una forma extraña de amar, pero ya lo he dicho, es la única forma que conozco.
Confusión.
Aún hay dificultades para descifrar qué es lo que me importa más. ¿Universidad? ¿Amor? ¿Amigos? Queda aún mucho por pensar, y aún todo por hacer.
Gambler.
Las consecuencias son... graves. Jugar no es seguro, con las oportunidades menos, con las posibilidades aún menos, y qué decir con la vida...
Pero... ¿hay otro camino?
Pero... ¿hay otro camino?
Preludio ~ Recapitulación
La ola ha pasado. Yo sigo en pie.
El segundo semestre terminó. Promedios de notas entre 77 y 92, excelentes para los estándares. Todos los promedios salvo Matemáticas II, que decayó con un áspero 29. ¿Qué me pasó? Historia pasada, no hay tiempo para explicar tamaña fosa. Lo que sí es más importante explicar son sus consecuencias. He perdido toda posibilidad de nuevas becas, pues mi rendimiento cayó de un sobresaliente 8700 a un mediocre 6400.
Se reparó a medias la grieta durante el verano. Castigo cruel, sacrificio obligado, Matemáticas II pasó a ser la protagonista durante diciembre y enero. Arreglado a medias, sin recuperar rendimiento pero impidiendo retrasar más mi ya retrasado andar. Las posibilidades ahora son las mismas: de igual a igual con mis compipas que pasaron todos los ramos con 55. ¿Justo? Sí. Ese promedio 29 no fue porque simplemente no pude. Me lo merecía.
Y aquí estamos otra vez. Otro inicio, uno antiguo, uno nuevo. Mismas reglas, mismos competidores, misma acción. Qué resultado se espera, es cuestión de algunos meses para que el apilar dominós se complete, y llegue el momento de golpear la primera pieza. Veremos entonces, en la nueva ola venidera, quién puede aún mantenerse en pie.
Honores a los caídos de la primera de muchas muertes.
El segundo semestre terminó. Promedios de notas entre 77 y 92, excelentes para los estándares. Todos los promedios salvo Matemáticas II, que decayó con un áspero 29. ¿Qué me pasó? Historia pasada, no hay tiempo para explicar tamaña fosa. Lo que sí es más importante explicar son sus consecuencias. He perdido toda posibilidad de nuevas becas, pues mi rendimiento cayó de un sobresaliente 8700 a un mediocre 6400.
Se reparó a medias la grieta durante el verano. Castigo cruel, sacrificio obligado, Matemáticas II pasó a ser la protagonista durante diciembre y enero. Arreglado a medias, sin recuperar rendimiento pero impidiendo retrasar más mi ya retrasado andar. Las posibilidades ahora son las mismas: de igual a igual con mis compipas que pasaron todos los ramos con 55. ¿Justo? Sí. Ese promedio 29 no fue porque simplemente no pude. Me lo merecía.
Y aquí estamos otra vez. Otro inicio, uno antiguo, uno nuevo. Mismas reglas, mismos competidores, misma acción. Qué resultado se espera, es cuestión de algunos meses para que el apilar dominós se complete, y llegue el momento de golpear la primera pieza. Veremos entonces, en la nueva ola venidera, quién puede aún mantenerse en pie.
Honores a los caídos de la primera de muchas muertes.
Tangled up.
Sé qué quiero decir, pero no sé cómo. Me ha tenido complicado, enredado, el cómo pararme frente a los demás sin sentir un grado de vergüenza. Es que me veo perdido, habiendo extraviado el camino que había iniciado a principio de año. El horizonte se me hizo hostil, al ir conociendo a más personas. Todo ese potencial de oportunidades que en un inicio existió se va disipando cada día, haciéndose intolerable ya a estas alturas. Los sueños, los cuentos, las maravillosas historias que la imaginación era capaz de concebir se van desvaneciendo a medida que las realidades comienzan a ser divisadas tras la bruma de la ignorancia, esas realidades brutales, que rompen el alma como un palito de fósforo.
Soy sincero al decir que la parte estudio de la universidad nunca me ha significado gran cosa. Mis deseos van por otra parte, por el entusiasmo de compartir ideas, compartir sueños, compartir vida... o simplemente compartir. La cruel realidad es otra, por supuesto. Un Marcelo que se transformó en Pascal sin siquiera darse cuenta, un sistema que le enmascaró en contra de su voluntad y lo encadenó a lo que desde siempre ha intentado dejar de ser. La historia real, la que me convirtió sólo en una fuente de conocimiento y ayuda.
Esto no es de por sí malo. Me gusta ayudar y si sé algo lo comparto, ayudo en lo que pueda, incluso sacrificando parte de mí. Pero cuando mi función se limita a sólo eso, duele. Duele ver que cada vez que abro el msn sólo me lleguen preguntas de alguna materia en la universidad. Duele que cuando recibo un mail de un compañero sólo sea con un proyecto de programación adjuntado, sin siquiera un 'cómo estás?'. Duele que en la universidad simplemente sea el que sabe un ejercicio y nada más.
Pero eso ha cambiado. Inconscientemente he repetido lo que inconscientemente he hecho en enseñanza media y en bachillerato en la Chile: cambiar todo esto. No ser más sólo el tipo de la materia. Intentar acercarme más a mis compañeros, hacer cosas que antes no hacía. Aparecieron el pin-pon y el ajedrez. Conocí a más personas, que en todo el semestre anterior no había conocido, quise ser hábil en lo que hacía, y de un modo fui lográndolo un poco. Todo comenzaba a cambiar, ya no era el mismo del semestre anterior.
Es aquí donde vienen las repercusiones. Me volví menos estudioso. Muchas horas que usaba para estudiar ahora las usaba para estar con más personas. Dejé de quedarme en la universidad para estudiar por irme en la micro con compañeros y compartir un poco más, dejé de ir a algunas clases para que mis horarios coincidieran con otros. La consecuencia final: mi rendimiento en este semestre se está yendo al averno. Sacrifiqué lo principal en la universidad para intentar ser alguien más completo, ser una persona de la cual otros pudieran confiar y poder compartir de verdad, al menos habría ganado algo de todo.
Pero la cruel realidad cae de nuevo, y destruye toda ilusión. No soy una persona importante, no tengo un grupo, soy el aderezo cuando algo falta y hay veces en que ni siquiera soy considerado. Puedo llegar como puedo no llegar, la historia no se ve alterada, pierdo peso y cuando fracase muy pocos, si es que, se enterarán. La historia seguramente se repetirá y así todo terminará. No hay esperanza que se mantenga en pie y perdure.
Soy sincero también al decir que tengo miedo.
Soy sincero al decir que la parte estudio de la universidad nunca me ha significado gran cosa. Mis deseos van por otra parte, por el entusiasmo de compartir ideas, compartir sueños, compartir vida... o simplemente compartir. La cruel realidad es otra, por supuesto. Un Marcelo que se transformó en Pascal sin siquiera darse cuenta, un sistema que le enmascaró en contra de su voluntad y lo encadenó a lo que desde siempre ha intentado dejar de ser. La historia real, la que me convirtió sólo en una fuente de conocimiento y ayuda.
Esto no es de por sí malo. Me gusta ayudar y si sé algo lo comparto, ayudo en lo que pueda, incluso sacrificando parte de mí. Pero cuando mi función se limita a sólo eso, duele. Duele ver que cada vez que abro el msn sólo me lleguen preguntas de alguna materia en la universidad. Duele que cuando recibo un mail de un compañero sólo sea con un proyecto de programación adjuntado, sin siquiera un 'cómo estás?'. Duele que en la universidad simplemente sea el que sabe un ejercicio y nada más.
Pero eso ha cambiado. Inconscientemente he repetido lo que inconscientemente he hecho en enseñanza media y en bachillerato en la Chile: cambiar todo esto. No ser más sólo el tipo de la materia. Intentar acercarme más a mis compañeros, hacer cosas que antes no hacía. Aparecieron el pin-pon y el ajedrez. Conocí a más personas, que en todo el semestre anterior no había conocido, quise ser hábil en lo que hacía, y de un modo fui lográndolo un poco. Todo comenzaba a cambiar, ya no era el mismo del semestre anterior.
Es aquí donde vienen las repercusiones. Me volví menos estudioso. Muchas horas que usaba para estudiar ahora las usaba para estar con más personas. Dejé de quedarme en la universidad para estudiar por irme en la micro con compañeros y compartir un poco más, dejé de ir a algunas clases para que mis horarios coincidieran con otros. La consecuencia final: mi rendimiento en este semestre se está yendo al averno. Sacrifiqué lo principal en la universidad para intentar ser alguien más completo, ser una persona de la cual otros pudieran confiar y poder compartir de verdad, al menos habría ganado algo de todo.
Pero la cruel realidad cae de nuevo, y destruye toda ilusión. No soy una persona importante, no tengo un grupo, soy el aderezo cuando algo falta y hay veces en que ni siquiera soy considerado. Puedo llegar como puedo no llegar, la historia no se ve alterada, pierdo peso y cuando fracase muy pocos, si es que, se enterarán. La historia seguramente se repetirá y así todo terminará. No hay esperanza que se mantenga en pie y perdure.
Soy sincero también al decir que tengo miedo.
Scorpio's Journal: 3rd entry.
Se ha malentendido todo, y aquello puede costar demasiado caro. El escorpión ahora está a la intemperie, indefenso, recibiendo quemantes heridas de un despiadado sol, que se aprovecha del caos y la confusión. Adolorido, intenta buscar refugio, pero a la vista no hay más que tierra y carroñeros esperando que caiga sin energías. La desesperación es grande, y comienza a moverse, mas a cada paso de sus ocho patas es interceptado por feroces dientes que esperan romper la gloriosa armadura que se esfuerza por protegerle. Pasan largos segundos, minutos, horas. El escorpión al fin sucumbe y agotado luego de tanto buscar sin resultados un lugar para mantenerse a salvo, decide permanecer inmóvil, cubierto con sus propias tenazas y con el aguijón atento. Ya no hay un camino que seguir.
Pero al menos solo no caerá.
Pero al menos solo no caerá.
Scorpio's Journal: 2nd entry.
El escorpión asomó parte de su coraza al exterior. Había sol brillante, intenso, quemante. Tenía protección, se confió. La piedra quedó atrás y adelante se abrieron nuevos caminos. Esto es bueno, pensó, un suspiro de alivio y luego emprendió marcha atrás. La piedra querida aún estaba ahí, la oscuridad y humedad le esperaban pacientemente.
Fue bueno, pensó. Y todo volvió a ser como siempre, todo salvo su miedo al sol.
Gracias, pensó, y sintió; gracias.
Fue bueno, pensó. Y todo volvió a ser como siempre, todo salvo su miedo al sol.
Gracias, pensó, y sintió; gracias.
Heartbreak!: Epilogue.
Una luz de esperanza ha sido apagada, quizás la última para resolver el enigma del primer error. Pero la vida continúa, atropellando a cualquiera que quiera volver al pasado, pisoteándolo y dejándole atrás. Y nadie vuelve la vista; si lo hacen, terminarán de la misma trágica forma.
Plegaria.
Oh, afortunado, deja prepararte el camino para que triunfes, para que goces y seas feliz. Deja ser el eslabón que te una con tu próspero destino. Deja que sangre, para sacar el veneno de mí, purificarme y comprender al que sufre.
No hay tiempo para más, oh afortunado. Deja que tropiece, para que puedas caminar sobre mí. Deja que muera, para que vivas con mi carne. Deja que te odie, para que crezca con tu amor. Deja que llore, para seguir odiándote.
Piérdete, oh afortunado, para que nosotros los perdidos encuentren su camino, tu camino, hacia la felicidad.
Un abrazo...
Deja que sufra, para seguir teniendo esperanza.
No hay tiempo para más, oh afortunado. Deja que tropiece, para que puedas caminar sobre mí. Deja que muera, para que vivas con mi carne. Deja que te odie, para que crezca con tu amor. Deja que llore, para seguir odiándote.
Piérdete, oh afortunado, para que nosotros los perdidos encuentren su camino, tu camino, hacia la felicidad.
Un abrazo...
Deja que sufra, para seguir teniendo esperanza.
Scorpio's Journal: 1st entry.
No importa qué tan cercano de la quemante luz del día llegue a estar, el escorpión siempre se protege tras la húmeda piedra. Salir de ahí le convierte en presa fácil, o peor... convierte a quien está allá afuera en su víctima. No importa si es depredador, presa o un simple animal curioso. Ninguno es capaz de soportar el veneno del aguijón protector. Ese aguijón que le cuida, ese aguijón que le mantiene hambriento, ese aguijón que le mantiene único tras la húmeda piedra.
Pero el escorpión sobrevive. Después de todo, es el único que sobrevive al quemante sol.
Pero el escorpión sobrevive. Después de todo, es el único que sobrevive al quemante sol.
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